Selecciones12 de agosto, 2026 4 min de lectura
La celeste y blanca de Los Pumas
No es una camiseta a rayas. Es la manera que encontró un país entero de reconocerse a sí mismo cada vez que suena el himno.
Un diseño que nunca necesitó explicarse
Hay camisetas que se rediseñan cada temporada buscando una idea nueva. La celeste y blanca nunca tuvo ese problema: las franjas ya estaban ahí, prestadas de una bandera, y lo único que hizo el rugby fue ponerles un yaguareté encima.
Ese escudo, además, arrastra uno de los malentendidos más lindos del deporte. El animal del emblema es un yaguareté, no un puma. El apodo llegó por un periodista sudafricano que lo vio de lejos, escribió “Pumas” y ya nadie pudo corregirlo. Sesenta años después, el error es la identidad.
Nadie eligió el nombre. Se lo pusieron desde afuera y el equipo decidió merecerlo.
La camiseta como memoria colectiva
Preguntale a cualquiera que siga el rugby argentino por una camiseta puntual y no te va a describir el corte ni la tela. Te va a contar un partido. La de Dublín 2007. La de Twickenham. La de aquella tarde en la que el resultado importó menos que la sensación de haber estado a la altura.
Eso es lo que buscamos cuando elegimos una camiseta para La 15: que alguien la vea colgada y, antes de mirar el precio, se acuerde de dónde estaba.
Por qué la tenemos
Porque es la primera camiseta que muchos de nosotros pedimos de regalo. Porque es la que se usa para ver el partido aunque uno esté solo en su casa. Y porque, en un deporte que se juega con quince, es la que nos puso a todos del mismo lado.